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El agua del molino

Bush vs. Fox

RAUL CARRANCA Y RIVAS

ES IMPRESCINDIBLE que se reforme la Constitución para que el Presidente de la República, sea quien fuere, no tenga en exclusiva la atribución o facultad de dirigir la política exterior del país. Se trata, y lo estamos comprobando en los días que corren, de algo delicadísimo e incluso de consecuencias impredecibles.

Asimismo, quien debe tener aquella facultad o atribución es el Congreso de la Unión, ya que diputados y senadores son los representantes directos del pueblo; siendo el Presidente de la República, en cambio, el titular del Poder Ejecutivo. Pero, repito, diputados y senadores pueden y deben velar mejor que el Presidente por los intereses de sus representados. Esto se entiende fácil, a mi juicio, al ser testigos de la ola de protestas en el mundo entero en contra de una posible intervención militar de parte de Estados Unidos en Irak. Y no importa que la gente proteste, ya que la coalición de países que dirige y coordina Bush no le hace el menor caso. Y que conste que los afectados directamente si la guerra llega son ellos y todos nosotros, los gobernados.

Ahora bien, el presidente Bush acaba de manifestar que se siente decepcionado por la política que en cuando a Irak maneja el presidente Fox. ¿Es un aviso, una advertencia? Luego añadió que nos debemos "disciplinar", salvo que en la traducción del inglés a esta palabra hay o haya habido un error. ¿Otra advertencia? Lo que pasa es que Estados Unidos nos presiona al máximo. Y ya hace tiempo, por cierto, lo había dicho Bush: los que no estén con ellos estarán en contra de ellos. Punto.

Y por lo mismo que la situación internacional del mundo se hace cada día más compleja y conflictiva, es imprescindible que la política en la materia no sea sólo conducida por el Presidente instruyendo a su canciller. Es el Congreso, debe ser el Congreso, el depositario, intérprete y aplicador de tal política. La razón de ello es evidente. No es admisible       que       se       juegue

internacionalmente con la seguridad y la vida de los pueblos. Unos pocos toman las decisiones de mayor envergadura histórica. No se ignora, pues sería ingenuo, que Francia, por ejemplo, o España, tienen intereses muy fuertes en el Medio Oriente.

El petróleo es uno de ellos, desde luego. Y tampoco se ignora que el juego económico, las pasiones, las oportunidades para establecer o reestablecer el equilibrio mundial, son factores decisivos en el caso de Irak. Pero lo grave es el deterioro que se cierne sobre las Naciones Unidas, habida cuenta de las persistentes declaraciones del presidente Bush a favor de la unilateralidad. En tal virtud el papel de México es punto menos que delicado. ¿Y quién lo orquesta, quién lo conduce? Un solo hombre que por mandato expreso de la Constitución es el Presidente de la República.

Urge, en consecuencia, que se valore dicha situación y se le den al Congreso las facultades necesarias para que, en nombre y representación directa del pueblo, adopte las medidas que crea convenientes en la especie. Lo contrario, tal y como acontece hoy, es casi dejar solos en un ring de boxeo al presidente Fox y al presidente Bush. Y no hay que ser adivino para presagiar lo que sucederá. Al efecto causa asombro y sorpresa, incluso indignación, la manera tan extraña, por decir lo menos, con que ha sido conducida la política internacional de México en la confrontación entre Estados Unidos e Irak.

Se nota a la legua que la presión norteamericana nos ha golpeado duro. Desde luego, hay que apoyar al Presidente si es que mantiene la dignidad de nuestras tradiciones jurídicas y diplomáticas. ¿Pero si pasa lo contrario? ¿Protestar? ¿Cómo? ¿Dejarlo solo? ¿Cómo? Ojalá los partidos que hoy buscan el favor del pueblo para las elecciones de julio sepan dialogar, analizar y presentar opciones para que el pueblo decida. Y ojalá no esté lejana la hora en que el Congreso de la Unión asuma la responsabilidad histórica de participar en la dinámica internacional por medio del Derecho al servicio del interés general.

Fuente:

El Sol de México, Marzo 6 de 2003

 

 

 

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