Inicio 



 
   

El agua del molino

Algunas cuestiones sobre la guerra

RAUL CARRANCA Y RIVAS

LAS SIGUIENTES son una serie de preguntas y cuestiones que me he formulado acerca de la guerra de Estados Unidos en contra de Irak, tanto como de las relaciones de México con el vecino país del norte. Al efecto recojo algunos criterios, cito algunos casos concretos y me refiero a circunstancias específicas.

Pues bien, el presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (COMCE) Carlos Rojas Magnon, dijo en días pasados que México debe apoyar de manera irrestricta a Estados Unidos en su guerra en contra de Irak; añadiendo que el voto de México en el Consejo de Seguridad de las Naciones "va a servir para puras habas", ya que Estados Unidos con él o sin él invadirá Irak. Por lo tanto, y a su juicio, es mejor que México vea por sus intereses o de lo contrario el Congreso norteamericano y los consumidores de ese país "nos lo van a cobrar". Y concluyó: "¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?"É "Todos los países votan de acuerdo a sus intereses, no al amor, al cariño ni al corazón: de acuerdo con sus intereses". Palabras que como se sabe provienen de quien fuera director de Compras y Adquisiciones de la Presidencia de la República y responsable del llamado "Toallagate". Yo recojo la manera de "pensar" y "razonar" del señor Rojas Magnon, porque me parece sintomática, reveladora, de una persistente idea de pragmatismo manejada lo mismo en la iniciativa privada que en el gobierno.

Ahora bien, el gobierno del presidente George W. Bush, según ha dicho Richard Bouche, portavoz del Departamento de Estado, está decepcionado de que los mexicanos "no compartan nuestro urgente sentido (sic) de que la comunidad mundial necesita (actuar) rápida y decisivamente para contrarrestar la amenaza que representa Irak". Al respecto, todos conocemos el discurso que el presidente Fox pronunció el 17 de marzo, apenas sesenta minutos después de que Bush anunció su ultimátum. No obstante, Bouche exaltó ampliamente la relación con México y afirmó que el gobierno norteamericano seguiría compartiendo con el nuestro todo lo que atañe a los asuntos bilaterales. Eso sí, dándole marcada preferencia al llamado plan de acción fronteriza (3 mil 200 kilómetros) para evitar que terroristas se internen en Estados Unidos a través del territorio mexicano. Yo me pregunto, por asociación de ideas, si la bandera pacifista que hoy ondea Fox es el resultado   de  una  política  clara,

congruente e ininterrumpida en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o si, al contrario, es el fruto de una serie de contradicciones que concluyen en la misma. Sea como fuere, el gobierno de la República sabe aprovechar la ocasión. El llamado a la unidad ha obtenido respuesta en los líderes del Congreso y en los representantes de los partidos políticos. Bien. Pero ojalá no sirva esto como estrategia electoral en las elecciones que se avecinan. Hay que saber distinguir. Merece aplauso en estos momentos la convocatoria a la unidad, aunque no hay que magnificar el hecho. Rosario Robles, por ejemplo, ha dicho desde su tribuna del PRD que apoya al Presidente sólo en lo que corresponde a su actitud y comportamiento frente a Estados Unidos. Nada más. A mi juicio es una voz de cordura. ¿Y por qué el canciller Derbez, repitiendo la tesis de Bush y el discurso de Fox, ha aludido a la necesidad de que Saddam salga de su país y se exilie en el extranjero, calificándolo de tirano? ¿No es este acaso un asunto de la exclusiva competencia del pueblo iraquí? ¿Dónde queda en el contexto la Doctrina Estrada? El caso es que el gobierno de México aprueba luchar en contra del terrorismo, pero lamenta el uso de los tiempos y modos empleados. Habría que afinar los anteriores conceptos, que a primera vista no son del todo compatibles. Y aquello que ha sostenido Derbez sobre la unilateralidad y la multilateralidad, para justificar la unilateralidad norteamericana, tiene el tono de una receta proveniente de Washington. ¿Quién puede dudar que incluso en nombre de sus intereses Estados Unidos actúa unilateralmente? En suma, Bush afirma que la ONU no estuvo a la altura de su responsabilidad y la deja a un lado. ¿No lo estuvo porque no lo complació? Hay una serie de desaciertos lógicos, de desafinaciones en el discurso, de incongruencias que en la diplomacia y en la política llamada internacional se pasan por alto. Es lamentable, porque la cultura y la civilización son, deben ser, otra cosa. Así el aplauso es confuso, aunque se dé; es confusa aunque necesaria e imprescindible la defensa de los intereses nacionales y todo se presta a concluir en que el pragmatismo impera y la sinrazón de Marte le quita espacio a la serenidad de Minerva. Tan locos unos como otros disponiendo de la paz del mundo. En Irak hay un tirano que irrumpió al terreno del poder sin la debida consulta al pueblo. En Estados Unidos hay un individuo común y corriente, sin nada especial que lo distinga, y que en las pasadas elecciones no contó con el apoyo mayoritario de su propio pueblo. En fin, esperamos que no llegue otro dios, Cronos, y se devore a todos sus hijos mientras se alegan tesis y contratesis que a nada han conducido.

 

Fuente:

El Sol de México, Marzo 20 de 2003

 

 

     El agua del molino    

El 5 de mayo y... Bush

Jueves 1°  de mayo de 2003

¿Y ahora qué, Fox?

Jueves 24  de abril de 2003

Cuba

Jueves 17 de abril de 2003

Las dos tumbas

Jueves 10 de abril de 2003

México y el crimen de Bush

Jueves 3 de abril de 2003

México en el Consejo de Seguridad de la ONU

Jueves 27 de marzo de 2003

Algunas cuestiones sobre la guerra

Jueves 20 de marzo de 2003

Bush vs. Fox

Jueves 6 de marzo de 2003

Aznar en México

Jueves 20 de febrero de 2003

México e Irak

Jueves 13 de febrero de 2003