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El agua del molino

Cuba

RAUL CARRANCA Y RIVAS

PARA LOS QUE CREEN que la llamada globalización es sinónimo de agotamiento o muerte de las soberanías, es decir, de la autonomía e independencia de los países del mundo, habría que recordarles que esto equivaldría a tener y aceptar un país rector; porque por más ingenuo que se sea no es admisible suponer que esas soberanías anden al vuelo, sin rumbo y perdidas. O sea, requerirían en el caso de una especie de país policía. Lo que pasa es que ya lo tenemos y con su enorme, gigantesco, poder económico, militar y político arrasa todo lo que se oponga a sus intereses de predominio imperialista. Los que duden de ello que se atengan, por favor, a las siguientes declaraciones de Collin Powell, Secretario de Estado norteamericano, quien aseguró a la prensa extranjera que los Estados Unidos no son la policía del mundo. "No pretendemos aterrorizar a la gente... si por lo que hicimos en Irak nos caracterizan como a una policía del mundo, entonces somos una policía necesaria", subrayó durante una reciente rueda de prensa con periodistas extranjeros. Palabras funestas que hoy por hoy presagian el aniquilamiento del Derecho y del orden jurídico internacionales. La guerra en contra de Irak es el mejor ejemplo. Pero ahora sucede que la presión norteamericana se extiende hacia diversas zonas geográficas del planeta para demandar que en Ginebra se vote en contra de Cuba. En efecto, y en lo que atañe a México, el gobierno de Vicente Fox votará el día de hoy a favor de una resolución presentada en Ginebra y que condena el trato otorgado por el régimen de Fidel Castro a los Derechos Humanos. Se añade además que un relator especial de la ONU visite la isla para evaluar la situación de tales Derechos. Aunque respecto al fusilamiento de tres cubanos el pasado viernes 11 de abril el vicecanciller cubano ha sostenido que esas personas cometían actos de terrorismo en contra de la isla. "Nosotros tenemos que defender nuestra soberanía", concluyó.

Se podrá estar de acuerdo o no con el régimen político que gobierna la isla de Cuba. Lo evidente, sin embargo, es que es un asunto de ellos, que única y exclusivamente concierne a los cubanos. Salvo que una idea demoledora impregne la atmósfera del mundo. ¿Cuál? La del Presidente de los Estados Unidos, Bush, quien amenazó con lanzar una guerra similar a la de Irak en contra de los países enemigos de Washington  y  que  además están

apoyando a grupos terroristas. "Nuestra victoria en Irak será un avance crucial en la guerra contra el terrorismo, pero la lucha continúa... desde el día que nuestro país fue atacado (el 11 de septiembre de 2001) hemos enviado un mensaje muy claro a todos los que nos amenazan, a nuestros amigos y aliados: los Estados Unidos de América y nuestra coalición nos defenderemos. Cuando hicimos el juramento (como Presidente) nos comprometimos, sostendremos nuestra palabra y lo que empezamos lo terminaremos". Palabras las anteriores de George W. Bush en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. ¿Qué nos queda? ¿Qué le queda a México? Sólo la dignidad y el recurrir a la razón y a la fuerza del Derecho.

Lástima que ahora Fox le pase las manos sobre el hombro al grotesco Presidente norteamericano, después de haberse opuesto a la solución del problema de Irak por medio de las armas, y en vez de abstenerse en Ginebra haya ordenado que se condene a Cuba. Por cierto, si los padres conscriptos fundadores de los Estados Unidos se levantaran de sus tumbas volverían a caer en ellas; porque nunca, jamás, sostuvieron que defender a su país era o sería equivalente de arrasar al mundo y allanar soberanías ajenas. Qué lamentables las palabras del Canciller Derbez al calificar de deplorable la sentencia de muerte emitida en Cuba. No es asunto suyo y como diplomático debería de ser más prudente y cauto. Pero ya sabemos, recibió órdenes. Y no es que aquí se defienda la pena de muerte y las posibles atrocidades cometidas. A lo que uno se opone es a husmear en los asuntos internos de otras naciones, a juzgarlas, siguiendo al pie de la letra la partitura orquestada por Bush. Yo hago absolutamente mías las palabras edificantes del Ombudsman mexicano, Doctor José Luis Soberanes Fernández, que recomendó al gobierno de Fox abstenerse de votar en contra de Cuba. “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”, afirmó. Tal es la dignidad, la inteligencia y el sentido común que hubiéramos deseado distinguiera al gobierno de Fox. Pero no fue así. Por último, no hay que olvidar que el gobierno de Bush no acepta las críticas que se le hacen en el sentido de ser un gobierno imperialista que se aprovecha de su poder militar para atacar a países pequeños que no comparten sus ideas. El Presidente de los Estados Unidos insiste en que sus ideas de política exterior son para liberar a pueblos sometidos a gobiernos opresores y autoritarios, como el de Hussein en Irak.

¿Y quién juzga si un gobierno es opresor o autoritario? Sólo el capricho del siniestro huésped de la Casa Blanca. Que no lo olvide Fox, que no lo olvide México.

 

 

Fuente:

El Sol de México, Abril 17 de 2003

 

 

 

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