Raúl
Carrancá/Abogado constitucionalista
Fox
dañó el sistema
constitucional mexicano
Por: Beatriz Pagés
El
pasado jueves 13, se transmitió por CNI-Canal 40 el
programa Siempre! en la actualidad. En esta ocasión
estuvo presente el doctor Raúl Carrancá —uno de los
más destacados constitucionalistas de México—,
quien, junto con los juristas Diego Valadés e
Ignacio Burgoa Orihuela, es abogado asesor de la
Cámara de Diputados en la controversia
constitucional interpuesta por el presidente Vicente
Fox ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación
en materia de presupuesto.
Presentamos, a continuación, una síntesis de la
entrevista.
* * *
Beatriz Pagés.- Doctor, usted ha señalado
que la Suprema Corte violó la Constitución al dar
entrada a la controversia interpuesta por el
presidente Fox en contra de la Cámara de Diputados.
¿Podría hacer una enumeración de los errores que han
cometido los ministros, desde el punto de vista
jurídico, en esta controversia?
Raúl
Carrancá.- La Ley Orgánica del Poder
Judicial de la Federación y la Ley Reglamentaria del
artículo 105 constitucional aluden a las
controversias constitucionales y señalan que
aceptada una demanda de controversia, el presidente
de la Suprema Corte designará un ministro instructor
para que se haga cargo de ella. Que la resolución
sobre la misma se deberá llevar a efecto en el pleno
de la Suprema Corte. Y que si llega la controversia
en periodo de receso, entonces serán designados dos
ministros que cumplirán la función de recibir
administrativamente la demanda de controversia, nada
más. Fuera de eso, no tienen ninguna facultad.
Sin embargo, ha habido acuerdos de la Suprema Corte
que facultan a los ministros receptores a atender en
materia jurisdiccional, es decir, el fondo de las
controversias. Esta fue una resolución del pleno.
Lo que alegamos es que un acuerdo, aunque sea
emitido por el pleno de la Corte, no puede rebasar
una ley. Ese acuerdo es inconstitucional. Con
fundamento en esto, los ministros receptores
violaron gravemente la Constitución y son acreedores
a juicio político.
Momento muy crítico
B.P.-
El ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia reconoció que
la Corte cometió un error al aceptar la controversia
constitucional mediante una ley que no existe, pero,
¿ésta sería una razón suficiente para que la
controversia fuera anulada?
R.C.- Sí. Es un gravísimo error que
el ministro Mayagoitia haya dicho que estaba apenado
porque se equivocaron, citando una ley que no
existe. Toda resolución de autoridad judicial deberá
estar motivada y fundada. El fundamento es la ley.
Entonces, esto es más que suficiente para que se
alegue la nulidad.
B.P.- Sin embargo, a pesar de los
señalamientos que han hecho destacados juristas, los
ministros insistan en darle entrada.
R.C.- Ahora, la ministra Olga
Sánchez Cordero va a resolver si procede o no la
nulidad, porque es la ministra instructora de una
reclamación. La Corte no admitió los incidentes de
nulidad porque, dijo, no tienen que ver con la
sustancia, sólo con la forma y no guardan relación
con la materia de inconstitucionalidad.
Además, se interpuso otro recurso que la ministra
tendrá que contemplar, que es el de reclamación. Y
ahí se señala lo absurdo de que dos acuerdos de la
Corte pretendan hacer nulatorias disposiciones de
las leyes a las que me he referido.
B.P.- ¿Qué consecuencias habría en caso de
que la ministra Sánchez Cordero decida darle la
razón al Presidente de la República?
R.C.- Si la Corte hiciera eso
estaría violando flagrantemente la Constitución,
porque el artículo 89 de la Constitución no faculta
expresamente al Presidente para hacer observaciones
en el presupuesto. La ministra violaría la
Constitución.
B.P.- Entonces, si el Presidente de la
República y la Corte violan la Constitución, ¿ante
qué estamos? ¿Qué pasa con el Estado de derecho?
R.C.- Es un momento sumamente
crítico, desde el punto de vista democrático,
político y jurídico, porque el Presidente demanda
algo a lo que no tiene derecho, lo estamos viendo.
La Corte ha incurrido en errores evidentes y si la
ministra le diera la razón al Presidente estaría
violando la Constitución y las leyes secundarias,
por lo que se puede hacer acreedora a juicio
político.
B.P.- ¿Hablamos de llevar a juicio político
a los ministros que han violado la Constitución?
R.C.- El juicio político sólo sería
invocable en relación con los ministros que
ejecutaron ese acuerdo, es decir, que incurrieron en
un acto abiertamente violatorio de la Carta Magna.
El juicio político sólo encaja en el ejecutor o
ejecutores de ese acuerdo.
B.P.- Sabemos que esta controversia ha
ocasionado división dentro de la Corte. Pero, doctor
Carrancá, ¿esto puede ser benéfico para los abogados
asesores o para la resolución?
R.C.- En principio, sí pienso puede
ser benéfico, porque ya implica ello una diversidad
de criterios y ante esta ausencia de unidad, pues
tenemos la esperanza de que algunos ministros
cambien impresiones con sus ilustres colegas y les
hagan ver la realidad jurídica. En ese caso, desde
luego nos favorecería.
Quiero añadir que, sin tener prueba de ninguna
clase, considero que los ministros que no participan
de nuestro criterio, que es el criterio de la
Constitución y de las leyes secundarias a las que me
he referido, son ministros abiertamente partidistas,
es decir, tienen un compromiso con un partido y con
una determinada ideología. Y con base en eso
hicieron la barbaridad de admitir la controversia
del Presidente.
Conveniente, un tribunal constitucional
B.P.- ¿Esta experiencia nos llevaría a la
necesidad de que los ministros fueran elegidos de
una manera distinta, para que el Presidente ya no se
convierta en su patrón?
R.C.- Totalmente de acuerdo, porque
hoy el Presidente envía una terna y ésta es
calificada por el Senado de la República. Pero se ha
propuesto que el Presidente no tenga esta
atribución. Y que facultades, universidades,
colegios, abogados y barras proporcionen nombres, y
como tiene que haber alguien que decida, en última
instancia sería el Senado.
B.P.- ¿Es conveniente la creación de un
tribunal superior constitucional para resolver
controversias?
R.C.- Sí. Se ha sostenido, con toda
la razón histórica, que la Suprema Corte desde su
creación ha cumplido dignamente con una función de
control de la constitucionalidad. Pero ahora estamos
viendo que se encuentra en la tesitura de ser juez y
parte. Entonces, ¿qué se hace cuando llega hasta la
Suprema Corte una controversia que la compromete a
ese nivel? Solamente quedaría la instancia de ese
tribunal del que se habla de constitucional.
B.P.- ¿La decisión del presidente Fox, de
recurrir a la controversia constitucional para
desacreditar al Poder Legislativo, es un acto
eminentemente autoritario?
R.C.- Considero que sí. Y lamento
que el Presidente de la República haya incurrido en
una ignorancia tan marcada; él no es abogado, pero
tiene asesores, porque él juró cumplir y hacer
cumplir la Constitución. Y la Constitución le está
diciendo claramente que no puede hacer
observaciones. Entonces, ¿por qué las hace y se va a
la controversia? Por las razones de corte político,
que estamos analizando.
B.P.- Fox estuvo a punto de provocar una
crisis constitucional, donde existe un golpeteo
entre poderes para desgastarse uno a otro.
R.C.- Creo que la provocó desde el
momento en que interpuso la controversia. No midió
las consecuencias políticas, por ello la crisis
constitucional. No tuvo la menor idea del manejo de
los elementos estrictamente jurídicos. El no es
abogado, pero ahí sus asesores son los responsables.
El resultado es que ha afectado seriamente el
sistema constitucional mexicano, a nivel de provocar
una verdadera crisis, porque lo que está pasando es
un enfrentamiento que nunca habíamos visto y que
daña al país.
Presidente rijoso
B.P.- ¿Qué habrá después de una crisis
constitucional? ¿Se llevará a cabo un Estado de
ingobernabilidad?
R.C.- Todo eso puede pasar y sería
lamentabilísimo. Como abogado y como hombre de
derecho, no soy partidario de que se salga a la
calle, sin antes haber agotado todos los recursos
jurídicos habidos y por haber.
Además, es relevante señalar que de este hecho, el
prestigio de la Corte va a salir lastimado,
prestigio que tantos y tantos años le costó, a
través de notables ministros. Inevitablemente la
Corte va a salir lastimada.
B.P.- Lamentablemente, tenemos un presidente
rijoso, que lo que buscaba ante todo era el pleito.
R.C.- Coincido, porque todavía hace
unos días dijo que eran unos ignorantes quienes no
veían con claridad las reformas que él quiere hacer,
en lo que llama materia estructural. Y esto lo dice
el Presidente de la República en momentos en que se
está dilucidando la controversia del caso en la
Suprema Corte. Me parece que es rijoso y en grado
superlativo.